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Sergio Held: ‘En América Latina el socialismo y el marxismo se cruzan y se dan la mano’

Conversación tranquila de @jmfrancas con Sergio Held (@sergioheld)  Colombo-alemán. Abogado y Periodista. Corresponsal de medios internacionales en América Latina.

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JMF: ¿Qué virus anda suelto por América Latina?

SH: América Latina está recogiendo la cosecha de unos frutos malditos sembrados por la izquierda de Chávez, de Lula, de los Kirchner, de la Bachelet, por la misma izquierda de Juan Manuel Santos que en Colombia le lavó la cara a la organización narco-terrorista más grande de la historia, las FARC, y que ahora ha perdido el poder y se encuentra desesperada buscando generar una inestabilidad generalizada en aquellos países en donde se pretende corregir el rumbo. Y por supuesto, esa inestabilidad de la región le conviene de manera considerable a regímenes como el cubano y el venezolano, que sin lugar a dudas están detrás de todo esto, que tiene un libreto que siguen al pie de la letra, dando paso a lo que se ha denominado como la “Revolución Molecular Disipada”, teoría filosófica esgrimida por Félix Guattarui en la década de los 70.

JMF: ¿Tiene que ver con el ‘foro de São Paulo’?

SH: De eso no me cabe la menor duda. Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla, que no se puede dejar de lado. A manera de ejemplo, partidos políticos que son miembros del Foro de Sao Paulo han sido grandes promotores de los desmanes que hemos visto en Colombia en las últimas semanas. Las autoridades han deportado decenas de venezolanos que han participado activamente en la estrategia de desestabilización, y hoy el comandante de la Policía Nacional en Colombia denuncia que hay venezolanos deportados que han confesado haber recibido entre USD$15 y USD$1500 por participar en los actos de vandalismo. ¿De dónde viene ese dinero? Del narco-régimen venezolano, por donde transita todo el Foro de Sao Paulo, que bien podría llamarse mejor el Foro de Caracas. Similares situaciones a las de Colombia han sido ampliamente denunciadas y documentadas en Chile y en Bolivia en contra del gobierno legítimo de Jeanine Áñez.

JMF: ¿Qué es el ‘Grupo de Puebla’?

SH: Es un grupo de dirigentes de izquierda, socialistas en su mayoría, a través del cual han pretendido reforzar desde mediados de este año, la estrategia internacional de esa ideología, y la conquista de espacios perdidos en América Latina, reforzando así la actividad del Foro de Sao Paulo. “Dime con quién andas y te diré quién eres” dice el adagio. Pues bien, del Grupo de Puebla hacen parte el presidente electo de Argentina, Alberto Fernández de Argentina, Dilma Rousseff y Lula Da Silva de Brasil, José Miguel Insulza de Chile, Ernesto Samper de Colombia, el prófugo Rafael Correa de Ecuador, el prófugo Evo Morales de Bolivia, Rodríguez Zapatero de España, entre otros.

JMF: Y, ¿qué pretenden?

SH: Impulsar la agenda progresista en América Latina. Reconquistar los espacios que perdieron en las urnas, y por supuesto, convertirse en un bastión de apoyo para los movimientos sociales en la región, muchos de los cuales han sido los directos responsables de los terribles hechos de orden público que hemos presenciado en América Latina durante los últimos meses. Por supuesto, apoyar a regímenes como el de Nicaragua, Cuba o Venezuela con un poderoso lobby internacional, no escapa de sus ambiciones.

JMF: ¿Socialismo fomentando regímenes marxistas? Rara mezcla es esa, ¿no?

SH: Cuando hablas de izquierda en América Latina, hablas de un ‘popurri’ de ideologías que han convergido para construir lo que se llama el progresismo del siglo XXI. Y en ese paquete encuentras comunistas, socialistas, marxistas. Gente que idolatra a asesinos como el Che Guevara, y de igual manera a corruptos como Lula Da Silva, o a personajes tan excéntricos y millonarios como los Kirchner, con Cristina a la cabeza, con políticas semejantes a las que adoptó Chávez en su momento, quien valga decir, no careció del apoyo de Rusia, un país que sigue apoyando fuertemente hoy por hoy al régimen de Maduro. Pero en conclusión, sí: En América Latina el socialismo y el marxismo se cruzan y se dan la mano, construyendo ese denominado “progresismo del siglo XXI”.

JMF: Aquí se conoce como ‘socialismo del siglo XXI’, pero en Europa eso sería marxismo radical y poco futuro tendría.

SH: En América Latina ese socialismo y esa izquierda se mimetizan. Porque son vergonzantes. Y se escudan en lo que ahora denominan el progresismo, que ya ha tenido la oportunidad de gobernar y lo ha hecho fatal. A manera de ejemplos, la “Bogotá Humana” de Gustavo Petro, a propósito, derrotado por Duque y uno de los mayores instigadores de las marchas de estos meses en Colombia. Otro ejemplo es el de AMLO en México. Triunfó en las urnas y la debacle económica ya se deja sentir con un crecimiento del 0% en su economía en los últimos meses. Pirómanos los hay por todos lados. Los que quedaron en la calle pretenden imponer sus derrotados programas de gobierno a través de la desestabilización. Y los pirómanos que están en el poder, poco a poco van quemando las estanterías. En el caso de México, poco a poco van acabando con uno de los países más prósperos de la región, mientras ostentan el poder y resguardan a criminales como a a Evo Morales, o al hijo del Chapo Guzmán.

JMF: ¿Quién financia todo esto? Venezuela está sin blanca…

SH: Te equivocas. El régimen venezolano tiene mucho dinero, producto del narcotráfico. Ese dinero no sólo le ha permitido al régimen sobreaguar en momentos en que por lógica económica el país no tendría cómo andar, sino que le permite financiar la desestabilización de la región, como la que estamos viendo. Y esa desestabilización juega a favor de los narcos, grandes socios de regímenes como el venezolano, pues distrae a las autoridades que se concentran en las ciudades para contener a las masas, mientras ellos desde el campo producen y exportan cocaína a dos manos, mucha de la cual encuentra sus rutas a través de Venezuela y Guyana para llegar a mercados internacionales como el europeo, de donde terminan trayendo millones de Euros.

JMF: Pensé que eso lo querían para ellos, la generosidad de un narco no me la creo jaja.

SH: No es generosidad. Es una inversión en su cadena logística y de producción, en la que se benefician desde narcos como las FARC, los carteles mexicanos que operan directamente en Colombia y sitios de paso como Venezuela. ¿Generosidad? No, inversión.

JMF: Eso ya me lo creo. ¿Evo Morales está en esto del narco?

SH: Recuerda que Evo Morales surgió en la política como un líder de los cocaleros. Durante el mandato de Morales, Bolivia vio un aumento exponencial de la producción de coca, alcanzando 41.600 toneladas métricas al año. Si bien es cierto que la coca está permitida en Bolivia para usos ancestrales y medicinales, no creerás que sus 11 millones de habitantes la usen toda en mascarillas para lucir un mejor cutis ¿verdad?

JMF: Supongo que no… ¿qué hacen con ella?

SH: ¡Producir cocaína, y en grande cantidades! Cifras de la Casa Blanca que tengo a la mano de 2017 dan cuenta de una producción de 249 toneladas de cocaína pura en Bolivia en 2017. Un aumento exponencial, si se considera que en 2011 esa producción era de 195 toneladas. Cada tonelada hay que multiplicarla por 1 millón para tener la cifra en gramos, y esa cifra multiplícala por 130 Euros, que es lo que vale un gramo de cocaína en la calles de Madrid o de Nueva York.Y así entenderás cómo ese dinero alcanza para tantos y para tanto.

JMF: Qué contrapeso debería actuar frente a eso, si se dirige desde los propios estados…

SH: El contrapeso debe estar en la democracia y en el uso legítimo de la fuerza del Estado para combatir al narcotráfico. Por la vía democrática (caso de Bolivia), impedir que esos narcos se enquisten en el poder. Por la vía armada, cuando todo lo anterior ha fallado (caso de Venezuela), para restablecer el Estado de derecho y el orden democrático. Y autoridad y contundencia en la lucha frontal contra el narcotráfico. En Colombia, a manera de ejemplo, hemos tenido una corte constitucional cómplice que ha prohibido la aspersión aérea con glifosato desde 2017, que se constituye como la única herramienta que ha sido verdaderamente efectiva contra los cultivos de coca. Hoy sin esa herramienta y sin la voluntad del gobierno de Duque para retomar la aspersión aérea, los campos de Colombia tienen más de 200.000 hectáreas de coca sembradas, dando cosecha 4 veces al año. Ya te podrás imaginar en cuántos millones de gramos de cocaína se traduce eso en los mercados internacionales.

JMF: ¿Qué paso con las FARC realmente?

SH: Quedó con dos brazos: Uno armado, y otro político. El armado sigue controlando bastas regiones del país en donde ejercen junto con el ELN (la otra guerrilla) el negocio del narcotráfico. El político que usa la misma sigla que la organización terrorista, ocupa curules en el Congreso de la República, legisla, hace control político al gobierno, nomina candidatos en las elecciones regionales, convoca a las marchas y a los paros, y no paga ni medio día de cárcel, porque la impunidad es la palabra reina en todo esto. Veíamos con asombro cómo alias “Timochenko”, uno de los líderes de esa guerrilla y que hoy es senador, era condecorado hace poco en la Universidad de Guadalajara por sus “aportes a la humanidad”. Aportes, que le han merecido más de 448 años de prisión en condenas y al menos 106 procesos penales por homicidio, por no entrar de otros delitos atroces como el desplazamiento forzado y el homicidio. Ni un solo día de cárcel, investido como senador, condecorado, y con permiso de salida del país promulgado por la “Justicia Especial para la Paz” que le permiten ir a recoger galardones como el mencionado en México.

JMF: ¿De qué sirvió el tratado de paz entonces?

SH: A Santos le sirvió para ganarse un premio Nobel y para vender la falsa idea en el extranjero de que Colombia tendría paz; a las FARC para lavar todos sus crímenes, sin purgar un solo día de cárcel, y acariciar el poder desde el Congreso de la República; y al resto del país, para absolutamente nada porque estamos en las mismas que antes, pero ahora con una Fuerza Pública desmoralizada, con una nueva doctrina que no le permite operar como se requiere, y con un escenario bastante retador, en donde el narcotráfico con un brazalete o con el otro sigue siendo el mayor flagelo del país.

JMF: Pues vaya paz más… Parecía que Colombia iba a liderar la intervención en Venezuela…

SH: Yo diría más que parecía Brasil el que la iba a liderar, pues a Duque le falta carácter. El presidente Juan Guaidó dejó enfriar el momento y no invocó cuando debía el artículo constitucional que permitía el apoyo de tropas extranjeras para un intervención militar, para la que sin lugar a dudas Bolsonaro y Trump estaban listos, lo que habría obligado a Duque a sumarse y a ayudar a acabar de una vez por todas con la inmensa tragedia humanitaria que se vive en Venezuela, y de la que somos testigos en Colombia, en donde ya hay más de un millón y medio de venezolanos viviendo, huyendo del hambre y la miseria.

JMF: Y ¿Qué pasa en Chile? Parecía un Estado como más hecho…

SH: Así es, pero Piñera se doblegó. Es la estrategia que están utilizando: Generar caos, exigir, generar más caos, conversar, dialogar, negociar, no llegar a ningún lado, y entretanto debilitar al gobierno de derecha, que en este caso se doblegó. No bastó con la remoción de todo el gabinete ministerial ni con el llamado para el año entrante de una asamblea constituyente que prepare una nueva Constitución política. Nada les sirve, y eso es parte de la estrategia de desestabilización. Nunca estarán contentos y no pueden parecerlo, porque pierden los argumentos y con ellos pierden la calle. Es de nunca acabar.

JMF: Te noto pesimista.

SH: 50 días de caos en Chile y sin una solución a la vista, con la fuerza pública desgastada y la población cada vez más desesperada por la situación no puede dar como resultado demasiado optimismo.

JMF: Me refería también a todo Latino América.

SH: Argentina de nuevo en manos de sus verdugos, Chile acorralada por el progresismo desestabilizador, Venezuela sufriendo la dictadura de Maduro, Cuba padeciendo hambre, México retrocediendo a pasos agigantados de la mano de AMLO y Colombia inundada de coca y Perú enfrentando una inmensa crisis de poder. Al menos hay luces de esperanza con Bolsonaro en Brasil recuperando su economía y ejerciendo la autoridad, con Yáñez restableciendo la democracia en Bolivia, con Lacalle Pou elegido en Uruguay y con Lenín Moreno sin ceder ante los chantajes del correísmo en Ecuador. Alguien decía hace poco que migrar de un país a otro en América Latina era como cambiar de camarote en el Titanic. Creo que razón tenía.

JMF: El Titanic se hundió… ¿Lo dices por esto?

SH: Y América Latina, ¿cuándo ha salido a flote?

JMF: Acabará saliendo y quiero verlo.

SH: Yo también quiero verlo. Pero para eso hay que enfrentar al narcotráfico sin tregua, a la corrupción sin tregua, y generar las condiciones necesarias para crear riqueza, y con ella combatir la desigualdad social y les brechas sociales. La falta de factores de estabilidad impide la falta de generación de empresas, con ello viene la falta de generación de empleo, con ello vienen inmensos desafíos sociales, que tanto narcos como progresistas han sabido capitalizar a su favor. Lo que menos les conviene es que haya Estados consolidados que le cierren la puerta de frente a sus proyectos.

JMF: Lo pillo, será un proceso lento. Gracias Sergio. No te robo más tiempo. Un abrazo y hasta pronto.

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Escrito por Josep Maria Francàs

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