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Manuel González Barón: ‘No hay una muerte indigna’

Conversación tranquila de @jmfrancas con Manuel González Barón, jefe (jubilado) del Servicio de Oncología Medica del hospital universitario La Paz de Madrid, director de la cátedra de Oncología y Medicina Paliativa de la Universidad Autónoma.

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JMF: ¿Qué son los cuidados paliativos?

MGB: Los CP Son aquellos cuidados que se aplican a pacientes para paliar (aliviar, calmar, mitigar los síntomas físicos, psíquicos, psicológicos y anímicos) a los pacientes especialmente cuando se han agotados los recursos para curar o producir remisiones de la enfermedad y de utilizarse estos remedios de terapéuticas solo provocarían efectos secundarios indeseables. Para atender de forma paliativa es deseable que lo integren varios agentes en equipo: médico, enfermeras/os, psicólogo, asistentes social y espiritual. Y el ámbito de actuación no solo es el paciente sino también el entorno familiar más cercano.

JMF: Y, ¿eso está implantado en todos los hospitales de España?

MGB: De ninguna manera. Esto sería lo deseable a parte de que estén en relación estrecha con equipos de paliación en domicilio o en lugares de día (se llaman hospitales de día para que los familiares que atienden en el domicilio puedan ir a sus trabajos). En España se calcula que hay más de 80.000 personas, algunos lo elevan aún más, que mueren sin ninguna atención de este tipo cualificada. Hay además un déficit muy importante en profesionales adiestrados (médicos y enfermeras/os) pues como ya señale en un articulo reciente (25 de febrero de ABC), de las 42 facultades de medicina existentes en España solo en 22 se explica algo de CP, solo en 6 existe una asignatura de CP y de estas solo en 4 hay una cátedra de CP. Y hablando de enfermería el panorama no es tampoco bueno pues de las 112 Escuelas Universitarias de Enfermería solo en 69 se imparte docencia de CP, y en el conjunto de la Unión Europea, España ocupa entre el 14 y el 18 puesto en cuidados paliativos. Es más, en el estándar de recursos domiciliarios para un paciente de estas características por cada 100 000 habitantes (aprobado por la O. M.S y la U E) España se sitúa en el lugar 12.

JMF: Ahora se plantea la ‘Eutanasia’. ¿A falta de cuidados paliativos mejor Eutanasia?

MGB: En mi opinión no se debe plantear una ley de este tipo. A mi me parece una indignidad plantear esto sin explicar bien, por expertos cualificados, y sin darle a toda la población la oportunidad de ser atendidos por estos expertos cualificados y competentes. Mientras no esté establecido y funcionando un plan nacional de CP atendido por expertos médicos y enfermeras en todo el territorio nacional, no se puede plantear nada de esto. Lo contrario es un fraude, una vergüenza y una indignidad.

JMF: ¿Hablan de muerte digna?

MGB: No saben qué es la dignidad. Ni la dignidad. en el proceso de morir. Como he repetido en numerosas ocasiones el paciente en sí mismo nunca pierde la dignidad ontológica por mucho que sufra, ni aunque haya sido el ser más depravado. El hombre es digno por ser persona. No hay una muerte indigna. Muchos pensadores tan distintos como Emmanuel Kant o Tomas de Aquino coinciden en considerar al hombre, haya hecho o sido lo que sea, como un bien en sí mismo. Algo dotado de una dignidad intrínseca. La grandeza del hombre, intrínseca en sí misma, es la que condiciona su dignidad. El hombre tiene un carácter irrevocable de ser el un fin en sí mismo. Toda persona, en las circunstancias que sean, aún llena de taras y defectos, aporta al universo una contribución única e irrepetible que hace de ella algo radicalmente irreemplazable. Todo ello resulta degradante y éticamente inaceptable considerar esa persona como una cosa o un elemento improductivo que solo genera gastos y molestias o incluso sufrimientos. Si hablamos de indignidad entorno al paciente muchas veces la dignidad la perdemos los que estamos alrededor del paciente, los médicos que no se resisten en qué enfermo se pueda morir y hacen una tempestad de maniobras, los familiares que pierden la serenidad etc.

JMF: Pero, ¿no es uno dueño de su vida?

MGB: Esto último que me pregunta se refiere a la autonomía del paciente, a su libertad para seguir viviendo o desear la muerte, pero no podemos perder de vista que la autonomía no está por encima de su propia dignidad. Es por lo que se prohíbe la venta libre de órganos o la esclavitud voluntaria o la antrofagia. Hace años la Asamblea Nacional Francesa prohibió un espectáculo degradante pero muy popular en algunos lugares que se llamaba “el lanzamiento de enanos“ a cambio de grandes emolumentos a las familias de los enanos que se ofrecían voluntarios. En algún momento, dicho Parlamento lo prohibió por degradante. Por tanto la Libertad tiene unos limites. En mi opinión los defensores de la autonomía a ultranza olvidan la importancia de valorar la protección del bien común. Habría que preguntarse qué ocurre ante un intento de suicidio. Cuando alguien intenta quitarse la vida, se le trata, se le acoge con mucho tacto y se le va convenciendo de lo contrario hasta ponerlo en manos de psicólogos y psiquiatras expertos. El ser humano no puede renunciar a su propia dignidad. Y en ocasiones hay que defenderla de sus propias decisiones. La dignidad más que en la autonomía depende de la vulnerabilidad. Habrá de ser defendido de terceros o de sí mismo, de decisiones precipitadas o no que atentan contra esa dignidad. Tendríamos que hablar mucho sobre la dignidad para explicar más a fondo todo esto. Me gustaría explicar que efectivamente, en mi humilde opinión, esta se fundamenta en cuatro ejes que son: la verdad (aquí entra la pedagogía, la información), la justicia (no la judicial sino la del hombre justo, ajustado, bueno) la libertad (la autonomía de la que ya hemos hablado) pero sobre todo el amor (esto es muy largo de explicar pero también del propio amor a sí mismo).

JMF: La Eutanasia suele aprobarse por ‘caridad’ frente a casos límite y luego, ¿qué pasa?

MGB: Con respecto a que la eutanasia suele aprobarse “por caridad“ frente a casos límites, le diría que siempre comienza así, con casos excepcionales, límites con gran carga emocional sin saber si han estado bajo los cuidados de personal experto (de verdad en CP) con gran difusión en los medios incluso en películas de éxito con todo un programa bien presentado y realizado y difundido a todos los niveles de la comunicación y dando siempre garantías médicas y jurídicas de que la cosa va a ser rigurosa y por lo tanto no irá a más. Poco a poco el rigor, los controles, las indicaciones y las garantías se van relajando hasta recorrer lo que se ha venido en llamar <<la pendiente resbaladiza>> para llegar a donde están Bélgica y Holanda ahora. En estos países en solo 18 años se ha pasado toda la pendiente, desde el comienzo con casos extremos de adultos con profundas incapacidades, incurabilidad y dependencia hasta llegar a la actualidad donde se permite aplicarla a niños de 1 a 2 años pasando por etapas donde se aplicaba a jóvenes de 18 años y luego se rebajó a jóvenes de 12 y se llega a pasar a justificar la eutanasia o el suicidio asistido como un derecho por motivos de lo más pintoresco como <<que se ha cansado de vivir>> o no quiero ser “una carga para mi familia“ o incluso porque <<necesitaba una cama libre para este fin de semana>>. Añadiría que muchos de los que hoy, por motivos emocionales o ideológicos, defienden estos planteamientos pueden ser mañana víctimas de sus propios argumentos. Ya he asistido en más de una ocasión a casos como estos. Por ello el camino no es otro que el de destinar recursos de todo orden lo CP sean efectivos en todo el territorio nacional y lo mismo diría que los CP habría que imponerlos como asignatura obligada en todas las Facultades de Medicina y Escuelas Universitarias de Enfermería impartidas por personal docente bien preparados.

JMF: ¿Interpretó que me dices que la eutanasia empieza como suicidio asistido muy restringido y avanza a adelantar la muerte por necesidades sociales?

MGB: No necesariamente comienza con el suicidio asistido sino que de entrada se aplica a la Eutanasia. Y las necesidades no son solo “sociales“ al comienzo.

JMF: ¿Qué diferencia hay entre suicidio asistido y eutanasia?

MGB: La Eutanasia es provocar la muerte (se entiende por un médico o una enfermera /o). El suicidio asistido es proporcionar un medicamento o veneno para que el propio paciente se lo administre a él mismo.

JMF: ¿No son lo mismo?

MGB: No. Porque en extremo la Eutanasia se puede producir en último término sin consentimiento expreso del paciente (esto último es aún más punible al menos éticamente pero en realidad, de hecho se está haciendo).

JMF: ¿Piensas que es posible parar la Ley de la Eutanasia?

MGB: Lo veo muy muy difícil porque existe una mayoría parlamentaria a favor de que salga la ley. Pero hay que explicar mucho. Hay que denunciar la falta de datos -que se ocultan- y denunciar que hay otra alternativa como muchos estamos diciendo. Es un debate fraudulento por no decir que la inmensa mayoría de pacientes no conocen lo que son las medidas que existen para tratar dolores u otros síntomas que hunden al paciente en una depresión o desesperación que lo que desean es terminar con ese tormento. Nadie les habla de tratar síntomas refractarios con una sedación correcta y éticamente correcta. Nadie le ha dedicado un tiempo para demostrarle afecto, cariño, dedicación y confort. Nadie le ha hablado de que es una persona y que importa hasta que muera. Nadie le hablará de una ayuda espiritual y/o religiosa.

JMF: Mil gracias Manuel, un abrazo y hasta pronto.

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Escrito por Josep Maria Francàs

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