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Jorge San Miguel: ‘Sánchez ha demostrado que tiene menos escrúpulos que Iglesias una y otra vez’

Conversación tranquila de @jmfrancas con Jorge San Miguel (@jorgesmiguel), politólogo, asesor político y participante en MIRADAS ANTE LA CRISIS DEL COVID-19 organizadas por Club Tocqueville.

Tuitter:@jmfrancas Webhttps://sinpostureo.com bloghttp://www.noentiendonada.esYouTubehttps://www.youtube.com/channel/UCUGcEzxyMJwuOCBNnjwPDxg?view_as=subscriber

 

JMF: ¿Cómo has visto España frente al virus?

JSM: Pues la he visto mal, para qué te voy a mentir. Creo que había procesos en marcha que se han acelerado o que han aflorado de manera más clara, tanto en las administraciones como en la sociedad. Tenemos un gobierno que no estaba pensando ni mucho menos para hacer frente a un problema serio, sino para manejarse en una relativa bonanza y a partir ante todo del marketing y la propaganda. Y, por parte de la sociedad, una polarización creciente y una esfera de opinión muy servil al poder, o a los poderes respectivos, y que no ha servido para alertar de la crisis a tiempo -como ya sucedió en 2008, por otra parte.

JMF: ¿El gobierno no ha aprobado?

JSM: La respuesta corta es no, y ahí están las cifras. Lo hemos hecho mal incluso dentro del grupo de países que lo han hecho mal. Ante todo por la falta de reacción temprana, a la que han sumado decisiones erráticas y una absoluta falta de transparencia. Luego ya habría que analizar qué ha funcionado mejor y peor en el Estado. Los sistemas sanitarios y asistenciales han sufrido una presión inmensa y se han visto carencias que quizás no habíamos querido reconocer como país. Las fuerzas de seguridad han tenido un trabajo muy ingrato, que se ha hecho con profesionalidad pero también con ciertos excesos en la aplicación del estado de alarma. Y el parlamento y en general la política creo que salen debilitados también de esta crisis.

JMF: Pues tenemos el ‘ejecutivo’ más amplio de la historia… No será por falta de ministros, ministras y demás…

JSM: Volvemos a la primera pregunta: hay un gobierno “amplio” porque es fruto de unas negociaciones para acomodar una coalición, y hay más de un ministerio “potemkin”. Se desgajó un nuevo ministerio de Consumo para que el nuevo ministro pudiera colgarse la medalla de luchar contra el juego, y el resultado final es que no se ha hecho casi nada de lo que se prometió, o que incluso se han tomado decisiones en beneficio de un cierto empresario mediático. Tenemos un ministerio de Igualdad que se dedica a mandar cartas amenazantes a pymes en medio de lo que puede ser una crisis peor que la de 2008. Tenemos un ministro de Sanidad cuyos méritos fundamentales eran venir de la cuota PSC y darse un aire a Ernest Lluch en las fotos. Etc.

JMF: Me estás definiendo al gobierno como un ejecutivo desastre con o sin virus…

JSM: Sin virus hubiéramos tenido problemas antes o después, cuando la economía se ralentizase o cuando los apoyos nacionalistas empezasen a cobrar las facturas. Pero el virus es como un vendaval que se ha llevado por delante el decorado.

JMF: ¿El decorado y quizás también, bien pronto, al gobierno?

JSM: Eso no lo tengo tan claro. Ahora hay un cierto margen, quizás de un año o dos. El gobierno va a gastar dinero con apoyo europeo para tratar de demorar el impacto económico, como ya sucedió en la anterior crisis. Gastará en cosas más útiles o necesarias, como el ingreso mínimo, y en otras más dudosas para “lubricar” el sistema. Pero en algún momento llegará la factura. Cuando haya una condicionalidad clara de las ayudas europeas, con la deuda por encima del 140 o 150% de PIB… Es lo que sucedió entre 2008 y 2010. Y cuando llegue la factura y los recortes, es decir, tocar las pensiones y a los funcionarios, entonces el gobierno tendrá serios problemas. Habrá que ver si para entonces Podemos salta del gobierno antes de asumir los costes, o bien si el propio Sánchez convoca elecciones. Una cosa que se ha repetido estos años es que Sánchez ha resultado tener casi siempre menos escrúpulos que Podemos.

JMF: ¿Entiendes ese amor reciente entre Sanchez y Ciudadanos?

JSM: No creo que haya ningún amor, porque además conocen perfectamente al personaje. Creo que la dirección nacional entiende que el papel que le toca hacer en este contexto es ese, tender un puente no hacia Sánchez sino al gobierno en una situación excepcional. Hablo meramente como afiliado de base, sin ningún cargo ni responsabilidad orgánica, y desvinculado totalmente de esa toma de decisiones. También te digo que como votante y como ciudadano se me hace cuesta arriba apoyar a este gobierno. Pero la política también es tragarte sapos y entender qué papel te toca hacer o qué espacio te han dejado libre.

JMF: ¿No ves una sustitución paulatina de Podemos por Ciudadanos para tranquilizar a la UE?

JSM: No, porque para empezar no dan los números. Y porque la gente de Ciudadanos que está en el Congreso conoce a Sánchez y sabe que no se puede ir con él ni a heredar. Creo que intentarán que la sociedad perciba que son un partido constructivo y útil para sacar adelante medidas en una situación de emergencia. Pero, insisto, es una opinión puramente personal. También habrá que ver si el electorado entiende y aprueba ese nuevo papel.

JMF: Curiosamente el electorado no entendió el papel de ‘nada con Sánchez’ por ser un personaje no fiable…

JSM: ¿A qué te refieres?

JMF: A pasar de más de 50 diputados a 10 por no pactar con Sanchez que era tan mentiroso y nefasto entonces como ahora…

JSM: Algo tan estrepitoso como lo que sucedió entre abril y noviembre del año pasado no creo que se pueda explicar por un solo factor. Ciudadanos era un partido acostumbrado a moverse con agilidad, a navegar entre arrecifes. Y por algún motivo, o varios, no se consiguió esta vez como si se consiguió, por ejemplo, en 2016 tras pactar con Rajoy; cuando tras un “mal” resultado electoral se abrió probablemente el período más productivo de Ciudadanos a nivel nacional. Los PGE que siguen vigentes y con los que Sánchez lleva dos años gobernando, por cierto, son fruto de esa etapa. El partido estaba quizás acostumbrado a un estilo hiperactivo, y entre abril y noviembre no se consiguió protagonizar la vida política ni convencer a la gente de que tenías una utilidad. Luego también hay que entender que el electorado no es cuerpo único con ideas coherentes; en abril te “premia” por decir rotundamente no a Sánchez y en noviembre te castiga por lo mismo. Es el negocio en el que trabajamos y vivimos y tenemos que asumirlo.

JMF: Me planteas que el gobierno, Pedro y Pablo, es flojo y de postureo pero, ¿no tiene como objetivo acabar con el régimen del 78?

JSM: No creo que Sánchez quiera acabar con nada, ni mantener nada. Quiere lo que hace: ser el presidente. Por el camino ha convertido a su partido en una organización de naturaleza distinta a la que era antes, y no creo que le preocupe hacer lo mismo con España. Iglesias sí tiene ideas, y una visión política y sentimental del mundo. Que a mí me parece nefasta, obviamente. Y supongo que en esa visión se cabe algo parecido a “superar el 78”. De momento hay una cierta simbiosis. Por ejemplo, Sánchez ataca la independencia judicial, o menciona oscuras conspiraciones del “deep state”, no necesariamente porque se lo crea, sino porque le viene bien. Iglesias probablemente se lo crea. Tanto da de momento, el resultado es el mismo. Cuando haya que repartir costes ya veremos si están igual de alineados los intereses de uno y otro. Pero si por el camino te has cargado a los jueces, a la Guardia Civil y a los medios de comunicación, pues ya le va bien a Iglesias.

JMF: ¿Ves a Iglesias comiéndose a Sánchez?

JSM: Sí y no. Sánchez ha demostrado que tiene menos escrúpulos que Iglesias una y otra vez. No tener ideas es una ventaja. Xavier Márquez, un politólogo español que trabaja en Nueva Zelanda, tiene un artículo extraordinario sobre Franco y lo que llama la “acción robusta”, que básicamente consiste en no comprometerte con nada que no sea reforzar tu poder, manteniendo una libertad de acción casi total frente a los competidores que tienen algún tipo de anclaje (ideológico, moral, programático…). Creo que se le aplica bien a Sánchez. Pero también es verdad que Sánchez no va a durar para siempre. En algún momento se irá, porque la crisis económica se lo lleve por delante como a ZP, porque pierda unas elecciones, por lo que sea. En ese momento es cuando creo que el PSOE, como la organización que conocíamos desde el 78, está desarmado ante las prácticas, los discursos y el tipo de política que ha puesto en circulación en los últimos 15 y sobre todo dos años.

JMF: ¿El PSOE desarmado frente a Podemos?

JSM: No tanto frente a Podemos sino frente a unas ideologías o discursos que no son obviamente los de la socialdemocracia clásica. Yo ahora veo a cuadros jóvenes del PSOE y me resultan indistinguibles de los de Podemos o los de ciertos partidos nacionalistas. Es una anécdota, pero incluso en departamentos universitarios que eran de obediencia socialista, por contraposición por ejemplo a Somosaguas, ahora lo que percibo es una colusión ideológica. Si un día toca defender al FRAP, pues al FRAP; si mañana es calcar una campaña de los SJW de campus americanos, pues ahí van. No veo diferencias, y en esa noche donde todos los gatos son pardos no sé qué queda de un partido socialdemócrata clásico con tradición de gobierno. En cierto sentido creo que el socialismo ha vendido su alma al proyecto de Sánchez como los republicanos se la vendieron a Trump.

JMF: Con un gobierno así, ¿no vamos a la ruina?

JSM: Vamos o estamos… La ruina económica tardará quizás un año o incluso dos, por los motivos que he explicado antes. Pero creo que la quiebra social está en marcha hace tiempo. El espacio público se ha “cataluñizado”, hasta tal punto que a veces son las mismas productoras que llevan años envileciendo la convivencia en Cataluña los que están difundiendo los mismos formatos a nivel nacional. Con el beneplácito, por cierto, de unas élites económicas que no sé si son miopes o sociópatas. Es un fenómeno insólito en una nación centenaria: el gobierno puede pactar con Bildu o con ERC y no pasa nada, todo son risas y humoristas con gafas de pasta en la tele de pago. Pero, amigo, como se plantee tocar un día la indemnización por despido, ahí sí que se descuelga un teléfono y al día siguiente tienes un editorial incendiario en la prensa oficial. Con la pandemia, lo mismo. Cuarenta mil muertos y la cosa va del buen rollo en los balcones y de hacer publicidad de las camisetas de Fernando Simón en el telediario. Con estos mimbres, qué quieres que te diga, lo que te pide el cuerpo es dedicarte a tu vida privada y que todo este emputecimiento público te toque lo menos posible.

JMF: Gracias Jorge, no te quito más tiempo, esperemos que ese emputecimiento ni nos roce. Un abrazo.

JSM: un abrazo.

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Escrito por Josep Maria Francàs

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