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Horacio Giusto: ‘Previo a dar la batalla política, es fundamental conquistar la batalla cultural’

Conversación tranquila de @jmfrancas con Horacio Giusto, @Horacio_Giusto, miembro fundador de Fundación Libre y creador de La Resistencia Radio.

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JMF: ¿Qué es la ‘Fundación Libre’?

HG: La Fundación LIBRE es un Centro de Estudios (think tank) nacido en la ciudad de Córdoba, Argentina. Compuesto por una veintena de jóvenes intelectuales provenientes de las más variadas disciplinas sociales (tales como Ciencia Política, Filosofía, Economía, Derecho, Psicología, Historia, Relaciones Internacionales y Ciencias de la Comunicación), nuestra misión es tomar protagonismo en la batalla cultural que se está desarrollando en Occidente, a los efectos de contrarrestar la ideología progresista hegemónica y el imperio de lo políticamente correcto, e impulsar ideales de libertad individual, responsabilidad y republicanismo. Para este fin, nuestro equipo hace escuchar su voz a través de medios de comunicación, congresos, conferencias, críticas culturales, libros y ensayos. Además, promovemos cursos de formación política y nos abrimos al debate público. Nuestra Fundación se ha enfocado por completo en la batalla cultural, sin temores a los etiquetajes ni a la incorrección política. Decimos lo que ha de ser dicho cuando tiene que ser dicho. Nos sumamos así a esta nueva corriente juvenil que está naciendo con fuerza en todo el mundo, y que ha llegado para desafiar al neomarxismo en todas sus expresiones. Esperamos que nuestro aporte intelectual logre dar forma a una nueva manera de ver el mundo.

JMF: Y, ¿qué es ‘La Resistencia Radio’?

HG: El único programa radial de Derecha que hay en Córdoba, y hasta donde tengo conocimiento, en Argentina. Transmitimos para 3 provincias más las producciones audiovisuales en YouTube, generando contenido propio, investigaciones, colaboradores en el extranjero y entrevistas exclusivas.

JMF: Me has hablado de «nueva corriente juvenil que está naciendo con fuerza en todo el mundo, y que ha llegado para desafiar al neomarxismo». ¿La notas en serio?

HG: Tan cierto es que incluso se ha comenzado a gestar un espacio crítico de toda ideología, no sólo las corrientes propias de una Nueva Izquierda. Los valores patrios y el rescate de la Fe son elementos fundantes para abastecer a la personas de cuerpos intermedios que repelan la embestida globalista; así pues es la Nueva Derecha ha entendido que previo a dar la batalla política, es fundamental conquistar la batalla cultural. La política cosecha lo cultivado en la sociedad, y por ello es que procesos culturales gestados en décadas han legitimado a gobiernos de izquierda, mientras que en naciones que han abrazado las ideas conservadoras en su núcleo son las que permitido la aparición de fenómenos políticos antagónicos de la hegemonía progresista. Así pues, mientras la juventud ilustrada permitió la formación de Movimiento Sunrise o BLM, también la juventud patria ha ayudado a la proliferación de personas como Trump, Duda, Orbán, Bolsonaro, Abascal o Gómez Centurión.

JMF: ¿Detrás de lo políticamente correcto está el neomarxismo?

HG: No necesariamente, en efecto la corrección política es la sujeción de la opinión pública a los intereses de turno. Así pues, la corrección política en más de una ocasión responde a ciertos intereses de un liberalismo progresista o espacios socialdemócratas; y si uno desea profundizar notará que la corrección política se justifica como mecanismo para eliminar vestigios de violencia. En la posmodernidad, donde el discurso y la palabra son los artífices de la realidad, la corrección política tiende a evitar la colisión que se genera en el sujeto cuando nota que su ficción sobre la que ha creado una identidad colisiona con la realidad, tal como sucede con los hombres que se autoperciben mujer pero luego la evidencia científica demuestra que no gozan del don de la maternidad, o la violencia ecográfica, donde la mujer ve que el servicio del aborto aniquila algo más que un conjunto de células.

JMF: Hablando del aborto, ¿qué va a pasar en tu Argentina?

HG: Luego de la legalización del aborto, un importante sector de votantes van a volcarse a los partidos menos ambiguos y más firmes en principios. Comienza en este punto un proceso cultural a largo plazo y con vistas políticas paliativas para frenar en la medida de lo posible el genocidio prenatal. El oficialismo y la oposición demostraron ser parte de una agenda globalista, por lo que muchos adherentes al espacio provida que formaban parte de la socialdemocracia ahora deberán migrar mientras otros tantos deberán ingresar a las esferas políticas, educativas y mediáticas para gestar un reinicio en la lucha. Las acciones judiciales no parecen ser el camino a seguir si uno ve que desde Roe vs. Wade, la implementación del aborto inducido siempre fue vía judicial. Lo positivo quizás sea que se ha separado el trigo de la cizaña, donde ya cada uno no tendrá punto medio en la lucha que ha mutado luego del 30 de diciembre.

JMF: La experiencia española es que no se da ni un paso atrás, el aborto avanza va a más y el ciudadano pasa del tema y lo asume como ‘normalidad’… ¿Por qué piensas que no va a pasar esto?

HG: No hay imperio que dure; la democracia en su visión dogmática es un régimen que en poco tiempo ha demostrado las falencias y está fagocitando al propio sistema. Muchas naciones como Estados Unidos (durante la era Trump), Polonia, Hungría están generando una resistencia a las agendas internacionales. Nadie duda que es difícil que una modificación legal de tal envergadura sea una tarea titánica, sin embargo, muchas causas actuales eran impensadas hace 60 años, y actualmente son hegemónicas. Todo es cuestión de comprender que así como los intelectuales gestaron un proceso pensándolo hacia un siglo en adelante, la Derecha deberá gozar de la misma paciencia.

JMF: ¿Qué carencias?

HG: Las carencias de la democracia quedan al descubierto cuando desde la construcción racionalista y abstracta, carente de un sentido empírico e histórico, consideró que dicho régimen podía otorgar libertad e igualdad en la misma medida y forma universal; esto conllevó a sacralizar un sistema donde lo bueno, bello y cierto depende de mayorías circunstanciales, totalmente corrompible por cuanto nada impide las tiranías políticas. Existe una diferencia sustancial entre la democracia instrumental y la dogmática, siendo esta última la que ha imperado en occidente durante los últimos 100 años, financiando al infinito desde guerras hasta avasallamientos a prerrogativas naturales.

JMF: La izquierda cuando actúa parece obedecer a alguien que manda, ¿quién manda que hace que todos actúen igual?

HG: Desconozco que existe un centro de mando, quizás lo que haya sean intereses compartidos. La izquierda es la profundización de la ilustración que se vio en auge en plena Revolución Francesa, luego difícilmente sea posiblemente de un «mando». Si uno analiza la agenda animalista de Peter Singer difícilmente se pueda hablar de «izquierda», otro tanto en los filósofos posestructuralistas que renegaron del marxismo; así pues el utilitarismo que promovió la agenda tanática está en las antípodas de un socialismo del S. XX; la gesta eugenésica con que surge el control familiar en EEUU a comienzos del S. XX no sería una política de «izquierda» tal como las masas intuitivamente aluden a dicho significante. Quizás el «mando» no sea más que la conjunción de intereses políticos y económicos en la esfera global, donde artífices de la OMS tengan alianzas estratégicas con el P.C. chino mientras la agenda antinatalista del ecologismo halle puntos de encuentro con la emancipación femenina, donde se favorece a un mercado que incorpora a personas atomizadas. Lo que sí es claro que todo proyecto posee en común el ataque sistemático a la cristiandad, fenómeno que se viene dando de la Revolución Francesa en adelante.

JMF: La izquierda cuando actúa parece obedecer a alguien e¡que manda, ¿quién manda que hace que todos actúen igual?

HG: El control poblacional como mecanismo de diseño político y económico, donde se une la idea del progreso indefinido con la liberación absoluta de la persona que se traduce finalmente como una expresión materialista, universalista y constructivista de las ideologías, que requieren eliminar todo agente de resistencia que revista al individuo (Fe, Nación, Familia). La persona atomizada en las ideologías no es más que un sujeto a disposición de ser unidad de consumo y producción, ya no sólo de bienes y servicios, sino de ideas. La posmodernidad compra y vende ideas, ideas que construyen identidades.

JMF: Esta batalla cultural que debe dar la ‘derecha’, ¿en qué debe basarse?

HG: En principios morales permanentes que permitan a cada comunidad conservar su legado cultural, orden jurídico y valores fundantes. Mientras puedan alternarse elementos mutables, la Nueva Derecha debe consolidar aquello que es eterno como principio rector, ya que el realismo es esencial a la resistencia de toda abstracción racionalista. Por ello es que debe atacarse la base de todo germen revolucionario y para ello focalizar en la importancia de volcar a la realidad los conceptos de Vida, Libertad y Propiedad. Tal realismo hará notar a las personas que dichas prerrogativas son expresiones concretas que son producto de un orden tradicional que desarrolló durante milenios en occidente y no debe permitirse que el amor ciego a lo novedoso incendio tal legado.

JMF: Principios morales permanentes…, ¿quién los define?

HG: El orden natural, los axiomas que dotan una esencia al ser evidentes por sí mismo, la expresión en el Ser del Deber Ser, tal como expusieran tanto Aristóteles como Santo Tomás de Aquino.

JMF: No sé en Iberoamérica, pero en Europa el orden natural cada día es mas desconocido y tiene menos partidarios…, ¿pasa lo mismo allí?

HG: En el mundo sucede así por cuanto ha sido el gran avance del iluminismo acompañado de tesis que van desde el sensocentrismo hasta el posestructuralismo; lo que el vulgo conoce como el relativismo moral.

JMF: Y, ¿no va a más en Iberoamérica este relativismo?

HG: En caso de que el tradicionalismo, el patriotismo y el cristianismo, conjugados en una firme conservadurismo, no ejerzan resistencia, finalmente terminará por convertirse en el sistema moral imperante, con todo lo que ello significaría, desde la inestabilidad jurídica hasta el fraccionamiento total del tejido social.

JMF: Pero, ¿va más o está perdiendo terreno?

HG: Actualmente va a más, tal como se mostrado desde el avance de políticas antinatalistas, hasta la implementación de las agendas de géneros. La eventual derrota de Trump, el freno judicial al gobierno de Bolsonaro, la persecución a la cristiandad en Francia, la cobardía del PP en España, la reforma en Chile, la micro revolución peruana, la inestabilidad en Guatemala, la legalización del aborto en Argentina, son muestras de cómo el modernismo profundizó sus errores en la posmodernidad y se ha traducido en una lucha sin cuartel contra cualquier espacio que quiera defender el sentido del trascendencia en el Hombre.

JMF: ¿Algo esperanzador?

HG: Absolutamente todo es esperanzador. La mayor gesta de la humanidad comenzó con 12 hombres, de los cuales uno fue un traidor a la causa. Los procesos virtuosos son milenarios y más si uno considera que en la parte sana de la sociedad la Verdad está de su lado. Las ideas antagónicas de lo Bueno, Bello y Cierto son endebles desde su propia epistemología, razón por la que no hay claudicar en el buen combate jamás, porque allende de uno contar con el bien del lado propio, el deber moral es librar la batalla con ahínco y valentía, confiando siempre que al final de los tiempos la Verdad prevalece.

JMF: Mil gracias, coincido con tus motivos de esperanza, ir a favor de la Verdad no tiene tener mal final. Un abrazo, mucho ánimo y hasta pronto.

HG: Muchas gracias por el espacio y estamos para servir en esta noble causa.

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Escrito por Josep Maria Francàs

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