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Elecciones en 2019

El precipicio electoral

Con la cercanía de las elecciones generales aumenta la marea de opinión según la cual el triunfo será para el Partido Socialista, con Pedro Sánchez a la cabeza,  mientras el Partido Popular de Pablo Casado cae en el precipicio electoral al experimentar un retroceso sin paliativos, que también afectará a Ciudadanos  después de los errores que ambos lideres vienen cometiendo.

Casado y Rivera son dos políticos con recursos dialécticos a la hora de enfrentarse a las cámaras o a cualquier intervención pública, ámbitos en los que ambos tienen una mayor soltura y lucidez que la que podía tener Mariano Rajoy, y en la que ambos sacan distancia a Pedro Sánchez.

Más recursos dialécticos pero menos olfato electoral

Desafortunadamente, esta pareja que hoy lidera el centro derecha español, ha evidenciado el mismo tiempo un nivel de olfato electoral y estratégico muy inferior al del actual Presidente del Gobierno, que parece haber aprendido en este terreno mucho de su escudero en ocasiones, Pablo Iglesias, uno de los más astutos y eficaces estrategas de la política española, aunque parece aquejado en los últimos tiempos de algún tipo de afección que le impide desarrollar este talento.

En las últimas semanas Casado y Rivera han cometido errores de bulto en sus declaraciones y en la elección de las cuestiones sobre las que opinar, así como en la elaboración de las listas electorales, con un método  de selección que no tiene nada que envidiar al casting de un reality.

Parecen, además, haber decidido dedicar no pocos esfuerzos en dispararse mutuamente afrentas y reproches, cuando no auténticas insultos,  sin el exigible sentido del Estado que les lleve a poner por encima de todo el futuro de nuestro país y ser conscientes de la trascendencia del momento actual en cuanto a a la deriva constitucional de España.

Una selección de candidatos que parece el casting de un reality

No sabemos qué ocurrirá en las elecciones el 26 de abril pero todo apunta a que el frívolo y ególatra Pedro Sánchez acabe llevándose el gato al agua, la victoria electoral, salvo que en la campaña se produzca algún acontecimiento imprevisto que dé la vuelta a esa certeza que viene imponiéndose en el terreno demoscópico y que probablemente tendrá su confirmación la noche del 26 de abril cuando se hagan públicos los resultados de las elecciones. O que exista un embolsamiento de voto oculto que pueda alterar sustancialmente lo que prevén la mayoría de las encuestas para llevar a La Moncloa a Pablo Casado.

Queda, es cierto, resolver la incógnita acerca de si el triunfo de Sánchez tiene como contrapartida el derrumbe de Podemos, fagocitado en estas elecciones por el Partido Socialista, y, la posibilidad, por lo tanto, de que pudiera quedarse sin sumar los diputados necesarios entre ambos más los separatistas para lograr la investidura como Presidente del Gobierno.

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Escrito por Redacción

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