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Alfredo Dagnino: ‘El relativismo es ciertamente una de las lacras de nuestro tiempo’

Conversación tranquila de @jmfrancas con Alfredo Dagnino: Jurista. Secretario General Ejecutivo de Sociedad Civil Ahora y Director del I Congreso Nacional de la Sociedad Civil.

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JMF: ¿Qué es ‘Sociedad Civil’?

AD: Sociedad Civil Ahora es una asociación civil que agrupa a diversas instituciones de la Sociedad Civil que nace bajo la inspiración de aunar esfuerzos y sumar voluntades en orden a reivindicar y fortalecer la importancia de la Sociedad Civil en una democracia vertebrada, así como para analizar con el suficiente rigor y profundidad el momento actual que vivimos y formular propuestas de mejora al servicio de España y de nuestra sociedad.

JMF: ¿Sociedad frente al poder del Estado?

AD: Quienes tenemos el convencimiento de que la persona es el centro de la vida en sociedad y no el Estado, consideramos que la persona posee una dignidad innata e inviolable y es titular de derechos naturales que no pueden ser desconocidos y violentadas y formar parte de los fundamentos éticos y pre-políticos de nuestra convivencia civil. A su vez, la persona es un ser sociable y consecuencia de ello es la pertenecía a instituciones como la familia, las instituciones y la propia Sociedad Civil, que goza de derechos propios, y de la cual es coronación del Estado y no al revés. Esto significa que la existencia de una Sociedad Civil entendida como sociedad libre, abierta, critica y articulada está en la propia naturaleza de las cosas y es consustancial a la libertad humana. Ello no implica en modo alguno la negación del Estado; antes bien, su afirmación al servicio del bien común. De ahí que las personas y la sociedad deban asumir su compromiso en orden a ejercer de manera leal y responsable su contribución al buen común.

JMF: ¿Qué características deben tener estas instituciones para poder colaborar juntas en ‘Sociedad Civil’?

AD: Con carácter general son instituciones cuyos fines fundacionales están en la línea anteriormente expresada como instituciones de pensamiento y al propio tiempo de acción; pero ademas comparten un ideario que refleja aspectos esenciales de la convivencia y que son expresión de la identidad y misión que le es propia y susceptible de ser compartido por una inmensa mayoría de españoles, como es la concepción de la persona y de los fundamento a que antes aludía, la defensa de España como Nación, la libre iniciativa social y el principio de subsidiariedad, la democracia constitucional y el Estado de Derecho, la economía libre y social de mercado, la familia como bien natural, la educación como prioridad, la posición de España en el mundo, etc.

JMF: ¿A título individual no se admiten colaboradores?

AD: Por supuesto. Pueden ser miembros asociados tanto las personas físicas como las jurídicas, y en todo caso, la institución está abierta a colaborar con persona de la vida civil para la consecución de los fines fundacionales en los diversos campos de las iniciativas y actividades que se plantean.

JMF: ¿Qué supondrá este primer Congreso?

AD: La institución se planteó impulsar una serie de iniciativas, unas de carácter general y otras más específicas. Entre las primeras se encuentra el proyecto Repensar España, concebido como una aportación desde la Sociedad Civil que permita una reflexión rigurosa, serena y profunda sobre las grandes cuestiones nacionales, en sus causas y en sus consecuencia, distinguiendo siempre entre lo urgente y lo importante y sin perder de vista la necesidad de una tarea lenta y profunda a medio y largo plazo. En el contexto de ese proyecto surgió la idea de impulsar la celebración del Congreso, I Congreso Nacional de la Sociedad Civil, que tendrá lugar los próximos días 27 y 28 de febrero en el Casino de Madrid (Alcala, 15), que tiene por finalidad ser un lugar de encuentro y de convivencia de personas e instituciones, pero al propio tiempo un foro privilegiado de reflexión, análisis y propuesta de las grandes cuestiones.

JMF: ¿España vive un momento crítico?

AD: Creo sinceramente que no puede ocultarse que vivimos tiempos difíciles y graves para nuestra vida civil y democrática. Por una parte, se ha desarrollado una política más centrada en la defensa del interés partidista que en el servicio al bien común, donde además no siempre están los mejores. Por otra parte, se ha terminado por decantar una actitud de confrontación que difícilmente se compadece con el espíritu de concordia y reconciliación nacional trabajosamente labrado durante la Transición. Y, en fin, somos testigos de una ofensiva por parte del nacionalismo separatista, esencialmente desleal hacia España y hacia el orden constitucional, que ha culminado en un proceso de subversión y ruptura inaceptable. Ello, unido a otras circunstancias ligadas a las coyunturas sociales y políticas mas recientes, ha llevado, a mi juicio, a configurar un proyecto de ruptura con el orden social y político heredados, con la pretensión de un nuevo modelo de orden político caracterizado por la disolución de la Nación y del propio Estado-nación y su conversión en una estructura jurídico-política de carácter confederal, la ruptura con el sistema constitucional de 1978, y la progresiva instauración de un modelo de España alternativa en materia social, cultural, moral y de costumbres, que rompa con nuestra cultura y nuestra tradición. Todo ello amenaza con truncar la convivencia civil y la normalidad social y política. De ahí la importancia de hacer oír la voz de la Sociedad Civil, así como de aunar esfuerzos en la defensa de lo que constituyen los valores esenciales que sirven de fundamento a nuestra convivencia.

JMF: ¿Te preocupa más el independentismo o el relativismo? Ambos campando a sus anchas.

AD: El relativismo es ciertamente una de las lacras de nuestro tiempo, porque, como decía el Cardenal Ratzinger en la célebre homilía pronunciada en la misa ‘pro eligendo Romano Pontífice’, no reconoce nada como definitivo, como sagrado, como verdadero. Además, la negación de la verdad objetiva y de la ley natural que implica el relativismo, es una amenaza para la libertad en nuestras sociedades democráticas postmodernas. Es un mal que, junto con el agnosticismo ideológico y la ideología de género, han operado una verdadera mutación antropológica en nuestra sociedad, de lo que es una recta concepción del hombre y del mundo. Ello ha tenido y tiene repercusiones negativas en todos los órdenes de nuestra vida, social, cultural, político, etc. Desde esta perspectiva la difusión del relativismo como corriente de pensamiento en nuestra sociedad y la configuración de una mentalidad social y cultural basada en el relativismo moral, es para mi motivo de honda preocupación. Ello no resta importancia a otros males de nuestra sociedad, como es el caso del nacionalismo, que tiene una indudable dimensión moral, en la medida en que el nacionalismo genera odio, egoísmo y exclusión, y a veces violencia y ruptura. Por lo demás, y refiriéndonos a nuestra particular situación patria, lo cierto y verdad es que la integridad de nuestra Nación forma parte del bien común.

JMF: El mundo se mueve por ideas, ¿hay pensadores nuevos?

AD: Desgraciadamente, las peculiares características de la sociedad postmoderna nos han llevado a una situación, como es la actual, ayuna de proyectos y de propuestas, que obedece a un generalizado modo de pensar superficial y conformista, donde cada vez hay menos pensamiento y acción críticas y menos resistencia a los designios del poder. Ello requiere de manera ineludible, a mi juicio, vivir y pensar con rigor y coraje cívicos y con independencia de criterio. Y cultivar minorías creativas e imaginativas también intelectuales, capaces de servir a la sociedad y a sus compatriotas desde un campo de acción que no es directamente político, ni económico, sino genuinamente cultural, y por tanto pre-político.

JMF: El Congreso es abierto, ¿cómo puede participar un ciudadano privado?

AD: Efectivamente. El Congreso es un Congreso abierto a toda persona que tenga interés en participar. Y lo puede hacer, como lo harán muchos, como ciudadanos privados. El que tenga interés puede inscribirse on-line, a través de la página web www.sociedadcivilahora.es, o también poniéndose en contacto con la secretaria del Congreso por medio de correo electrónico (secretaria@sociedadcivilahora.es) o a través del teléfono 91 839 73 47. Yo quiero animar vivamente la participación en el Congreso por la riqueza de contenidos y de intervinientes, casi un centenar, y por qué, a buen seguro, los temas tratados serán del interés de todos. Podrán intervenir, compartir sus días con otras personas y poder dialogar y conocer a los ilustres intervinientes que allí se darán cita y que proceden del mundo de la sociedad, la política, la cultura, la economía y los medios de comunicación. Un verdadero lujo por y para los congresistas. Por lo demás, el Congreso se celebra en un entorno inigualable como es el Casino de Madrid.

JMF: Muchas gracias Alfredo. Es del todo necesario despertar a la sociedad civil. Éxito y un abrazo.

AD: Gracias a ti querido amigo. Un fuerte abrazo y te esperamos.

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Escrito por Josep Maria Francàs

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